Pero la diferencia la hacemos cuando sanamos nuestras heridas, nos levantamos y volvemos a andar con mayor fuerza y empuje que teníamos antes de caer.
De eso se trata ser positivo, no de pensar banal mente que somos superheroes, que nada nos afecta, que no tenemos sentimientos.
Justamente es muy necesario tenerlos, pero sabiéndolos manejar y en equilibrio con nuestra razón.
Es tirar el lastre que dejo la tormenta, levantar anclas y seguir navegando.
Es no anclarnos en nuestro pasado, lamentandonos lo que fue, o lo que pudo ser, ni en el futuro que aun no llego, para llegar a el debemos atravesar el aquí y ahora.
Es el momento perfecto para disfrutar lo que tenemos y prepararnos para lo que viene.
Con respecto a lo que viene hagamos de cuenta que frente nuestro tenemos tres personajes. Uno que se llama proyecto. El siguiente es lo que debemos hacer para llegar a el que le llamaremos acción, y el tercero es nuestro objetivo ya realizado que le llamaremos realización.
Una cosa es muy segura. Con un proyecto sin la acción, existe alguna posibilidad, pero es difícil que lleguemos a la realización.
Siguiendo la acción sin tener un proyecto tampoco nos permitiría llegar.
La forma mas segura de llegar a la realización, seria con nuestros dos primeros personajes.
Por supuesto que existe la posibilidad que aun haciendo esto ultimo no lleguemos, pero si no lo intentamos, siempre nos vamos a quedar con la duda si es posible o no. Depende de nosotros.
Caer es posible, pero levantarnos y seguir el camino depende de nosotros. y cuanto mas sepamos las causas de nuestras caídas, menos veces volveremos a tropezar con la misma piedra.

