Es el lugar que conocemos y estamos acostumbrados a estar, es nuestro lugar de comodidad, en donde sabemos que es lo que pasa o lo que debería pasar.
Siempre tenemos frente nuestro una o varias puertas en la mayoría de los casos, y muchas veces no las abrimos porque imaginamos que detrás de ellas esta lo peor.
Ese es el punto. Las puertas están cerradas, en el plano real no sabemos que es lo que hay del otro lado. Es nuestra mente que imagina y hace una película de lo que podría haber o pasar si abrimos la o las puertas.
Así es como funciona el miedo la mayoría de las veces, con supocisiones de lo que nos podría pasar.
Para afrontar nuestros miedos, primero, separemos lo real de lo imaginario.
A veces para poder hacerlo necesitamos ayuda, alguien que actúe pero solo como guia para diferenciar una cosa de la otra, y hacernos ver que lo que nos paraliza es aquello que creemos conocer pero que en realidad nunca lo vimos, o nos es totalmente desconocido y nuevo, por lo tanto fuera de nuestra área de comodidad . Los que debemos abrir las puertas y explorar que es lo que sigue somos nada mas que nosotros mismos.
Ya que debemos ser dueños de poder decidir por nosotros mismos que fronteras a lo desconocido atravezar y en que momento, pero si nos quedamos en donde estamos, que nunca sea por miedo, sino porque realmente estamos convencidos que es lo que mas nos conviene, basados en la realidad.
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