![]() |
| Vuelta Ciclista Uruguay |
Dicen acá en Uruguay que el año no empieza hasta que llega el último ciclista.
Y eso fue ayer.
Ahora sí… arranca de verdad.
Durante semanas vivimos en una especie de “prólogo”. Enero se nos va entre planes, ideas, promesas.
Febrero todavía nos deja margen para postergar. Pero cuando llega este momento, cuando ya no hay excusas culturales ni mentales, aparece una pregunta incómoda:
¿Tenés claro cuál es tu propósito este año?
Y más importante todavía:
¿Cuándo vas a empezar a vivir en función de eso?
Porque sí, estás a tiempo. Pero no de la manera en la que creés.
Cuando sabés… pero no hacés
Durante mucho tiempo, para mí el año tampoco empezaba.
No por el ciclista… sino porque siempre encontraba una excusa más para postergar lo que sabía que tenía que hacer.
No era falta de ideas.
No era falta de claridad.
Era algo más incómodo de reconocer:
sabía lo que tenía que hacer… y no lo estaba haciendo.
Y eso pesa.
Pesa porque no es ignorancia.
Es conciencia sin acción.
Vivís con esa sensación de fondo de que podrías estar en otro lugar… pero seguís exactamente donde estás.
No es falta de tiempo. Es falta de conciencia
Solemos decir que no avanzamos porque no tenemos tiempo.
Pero si somos honestos, el problema casi nunca es ese.
El problema es que evitamos ver.
El psiquiatra Viktor Frankl decía que quien tiene un “por qué” puede soportar casi cualquier “cómo”.
Pero ese “por qué” no aparece desde lo intelectual.
Aparece cuando te enfrentás de verdad con tu realidad.
Cuando dejás de justificarte.
Cuando dejás de distraerte.
Cuando dejás de mirar para otro lado.
Porque hasta que no hay conciencia real…
todo lo demás es intento.
A lo largo de mi vida tuve muchos de esos momentos incómodos de querer hacer algo y no hacerlo
Pero el que más me marco en mi vida fue mi separación.
Un proceso largo de 2 años donde sabía que tenía que hacer... pero no lo hacía.
No por mí, por mi hijo, que ese momento tenía 8 años.
Hasta que lo vi claro.
Y cuando finalmente tomé la decisión y actué.
Con dudas, con miedo y sin saber que iba a pasar...
Sentí algo que no venía sintiendo hace tiempo: paz.
Y cuando lo ves... Ya no podes dejar de verlo.
También en ese momento me di cuenta de algo importante.
El mito del momento perfecto
Otra trampa silenciosa es creer que primero tiene que estar todo claro para empezar.
Que necesitás más seguridad.
Más certeza.
Más preparación...
Yo también caí en esa.
Pensaba que primero tenía que sentirme listo.
Ordenado. Seguro.
Pero lo único que estaba haciendo… era atrasar el momento de empezar.
El psicólogo William James lo explicaba de forma simple:
no actuamos porque estamos listos… nos volvemos listos porque actuamos.
Eso cambia el orden de todo.
No es claridad → acción.
Es acción → claridad.
Esperar a estar listo es una forma elegante de postergarte.
Propósito no es lo que decís. Es lo que sostenés.
Hoy se habla mucho de propósito.
Pero hay una diferencia enorme entre decirlo… y vivirlo.
Propósito no es una idea.
No es una frase.
No es algo que se siente solo cuando estás motivado.
Propósito es lo que hacés cuando no tenés ganas.
Es lo que elegís:
- cuando estás cansado
- cuando nadie te ve
- cuando sería más fácil dejarlo para mañana
Ahí es donde se define todo.
Con el tiempo entendí que no necesitaba más información.
Necesitaba algo que me ordene por dentro.
Así fui ordenando algo simple, que hoy aplico todos los días:
el método C.D.A.
No nació como teoría.
Nació de observarme, de equivocarme, de hacerme preguntas que me incomodan… y de dejar de postergarme.
CONCIENCIA
Antes de cambiar cualquier cosa, hay algo que tiene que pasar: darte cuenta.
Pero no desde lo superficial.
No desde “sé que debería hacer tal cosa”.
Conciencia es cuando ya no podés hacerte el distraído.
Es ver:
- qué estás evitando
- qué excusas te estás contando
- y qué parte de tu realidad estás sosteniendo por comodidad
En mi caso, la conciencia fue incómoda.
Fue aceptar que sabía lo que tenía que hacer… y no lo estaba haciendo.
Y a partir de ahí, ya no había forma de volver atrás.
DECISIÓN
La conciencia sin decisión genera frustración.
Porque cuando ya viste algo… No podes dejar de verlo.
Decidir no es solo elegir qué hacer.
Es dejar de justificar lo que no estás haciendo.
Es asumir el costo de avanzar.
Es renunciar a:
- excusas
- distracciones
- versiones más cómodas de vos mismo
Decidir incomoda.
Pero también ordena.
Para mí, decidir fue dejar de esperar sentirme listo.
ACCIÓN
Sin acción, todo lo anterior se diluye.
Pero no se trata de hacer mucho.
Se trata de hacer de forma sostenida.
ACCIÓN ES:
- empezar aunque no tengas certeza
- seguir aunque no tengas ganas
- moverte incluso cuando dudás
Porque lo que cambia tu vida no es lo que hacés un día con intensidad…
Es lo que repetís.
Ahí fue donde todo empezó a cambiar.
No cuando entendí más… sino cuando empecé a hacer.
El costo invisible de no empezar
No decidir también es una decisión.
Y tiene un costo.
Un costo silencioso, pero constante.
Es el peso de saber que podrías estar haciendo algo distinto…
pero no lo estás haciendo.
Es esa incomodidad que aparece sin aviso.
Esa sensación de estar postergándote.
No es dramático.
Pero es persistente.
Y con el tiempo… se acumula.
NO NECESITAS CAMBIAR TODO. ALCANZA CON EMPEZAR...
Muchas veces lo que más frena no es el miedo.
Es creer que tenés que hacer un cambio enorme.
Pero no...
No necesitás transformar tu vida de un día para el otro.
Necesitás algo mucho más simple… y mucho más desafiante:
EMPEZAR
Empezar aunque no tengas todo claro.
Empezar aunque no sea perfecto.
Empezar aunque incomode.
Porque el movimiento genera algo que nada más puede generar:
-CLARIDAD
-CONFIANZA
-DIRECCIÒN
Entonces, ¿cuándo?
El año ya empezó.
De verdad.
No hay más “después de”.
No hay más excusas externas.
La pregunta no es si estás listo.
Es otra:
¿vas a seguir esperando… o vas a empezar hoy, aunque sea con algo mínimo?
Porque tu propósito no necesita perfección.
Necesita conciencia.
Necesita decisión.
Y sobre todo… necesita acción.
Porque si algo aprendí en todo este proceso...
Es que vivir con propósito no es entender más...es dejar de postergarte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario