QUE HACES CUANDO YA HICISTE TODO LO QUE ESTABA A TU ALCANCE?
¿Y si no tuvieras que seguir empujando?
Hay momentos en los que sentimos que hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance.
Buscamos alternativas, pensamos una y otra vez qué más podríamos hacer, pedimos ayuda, insistimos. Sin embargo, la respuesta no llega. La situación no cambia. Y el cansancio empieza a ocupar el lugar de la esperanza.
No escribo estas líneas porque tenga todas las respuestas. Muy por el contrario. Las escribo porque conozco esa sensación y porque sé que muchas personas, hoy mismo, están atravesando algo parecido.
Puede tratarse de un problema de salud, una crisis económica, una situación familiar o cualquier otra circunstancia que parezca no tener salida.
Lo que voy a compartir nace de mis creencias. No tienen por qué ser las tuyas, ni mi intención es convencerte de adoptarlas. Solo quiero ofrecerte otra forma de mirar aquello que, a veces, nos cuesta tanto comprender.
Hace un tiempo descubrí la Kabalá.
No soy un estudioso ni mucho menos un maestro. Apenas un aprendiz. Por eso no voy a intentar explicar conceptos que requieren años de estudio. Solo quiero compartir una reflexión que nació a partir de ellos.
La Kabalá habla, entre muchas otras cosas, de distintos estados o emanaciones de energía. Desde las más sutiles, vinculadas con planos superiores, hasta las más densas, relacionadas con el mundo material.
No es necesario comprender estos conceptos para seguir leyendo. Lo que realmente me movilizó fue la forma en que esa mirada me invitó a interpretar algunos momentos de la vida.
¿Y si cuando sentimos que ya hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance no fuera un castigo?
¿Y si fuera una invitación?
No a dejar de actuar. Tampoco a resignarnos.
Sino a reconocer que llega un punto en el que seguir haciendo exactamente lo mismo ya no nos acerca a la solución. Solo nos desgasta.
Aprender a soltar no significa abandonar un sueño ni dejar de luchar por aquello que creemos importante.
Significa aceptar que existe una diferencia entre hacer todo lo que depende de nosotros y querer controlar aquello que ya no está en nuestras manos.
En la Kabalá encontré una imagen que me resultó muy significativa: la de una vasija (Kli)
Si una vasija está completamente llena, ya no puede recibir nada más.
Quizás por eso algunas etapas de la vida nos vacían.
No necesariamente para quitarnos algo, sino para crear el espacio donde pueda aparecer algo nuevo. Tal vez una respuesta. Tal vez un aprendizaje. Tal vez una manera diferente de recorrer el mismo camino.
Lo interesante es que esta idea no pertenece únicamente a la Kabalá.
El budismo habla del desapego. El estoicismo diferencia aquello que depende de nosotros de aquello que no. Incluso la psicología moderna reconoce que aceptar aquello que no podemos controlar suele disminuir el sufrimiento y permitirnos actuar con mayor claridad.
Cambian los nombres. Cambian los caminos. Pero muchas veces el mensaje termina siendo muy parecido.
Por eso, cuando todo parece estancado, quizá también sea válido detenernos un momento.
Respirar.
Tomar distancia del problema, aunque sea por un rato.
No porque vaya a desaparecer por arte de magia, sino porque una mente agotada rara vez encuentra la claridad que necesita.
Confiar tampoco significa quedarse de brazos cruzados.
Significa hacer lo que nos corresponde y aceptar que hay una parte del proceso cuyo tiempo no podemos acelerar.
Hoy, si estás atravesando un momento difícil, no tengo una solución para ofrecerte.
Solo una invitación.
Permitite descansar, aunque sea por un instante, de la necesidad de tener todas las respuestas.
Quizás la salida no aparezca mientras seguís empujando con todas tus fuerzas.
Quizás aparezca cuando puedas aflojar un poco las manos y confiar en que, aunque hoy no lo entiendas, también este momento puede estar enseñándote algo.
Si este tema despertó tu curiosidad...
Este artículo no pretende enseñar Kabalá. Apenas comparte una reflexión inspirada en una mirada que, en lo personal, me ayudó a transitar algunos momentos difíciles.
Si querés conocer más sobre esta tradición de la mano de quienes realmente la estudian y la enseñan, mi primera recomendación es Marcela Holzstein, creadora de Mundo Kabala, quien fue la persona que me acercó por primera vez a este camino.
Podés conocer su trabajo en https://www.mundokabala.com.
También te invito a descubrir las enseñanzas del Baal Shem Tov, una de las figuras más influyentes del jasidismo.
Mi intención no es decirte qué creer. Solo compartir una perspectiva que me ayudó a mirar las dificultades desde otro lugar. Si este artículo despertó una pregunta o una nueva forma de pensar, entonces ya habrá cumplido su propósito.

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