LA GENTE NO PERDIÓ EL PROPÓSITO. SE PERDIÓ A SI MISMA.
![]() |
| La gente no perdió el propósito. Articulo Positivos Siempre. |
Durante mucho tiempo pensé que el vacío aparecía cuando una persona no encontraba su propósito.
Eso dicen muchas corrientes modernas.
“Encuentra aquello que amas.”
“Descubre tu misión.”
“Haz lo que te apasiona.”
Y aunque hay verdad en eso, con los años empecé a sentir que faltaba una parte importante de la conversación.
Porque conocí personas con sueños enormes… completamente perdidas.
Y también personas con una vida simple, incluso difícil, pero con una claridad interior muy fuerte.
Ahí fue cuando empecé a leer más sobre distintas corrientes filosóficas y espirituales. No desde un lugar religioso extremo. Más bien desde la necesidad de entender por qué tanta gente hoy se siente desconectada incluso teniendo más libertad, más comodidad y más estímulos que nunca.
Y algo me llamó mucho la atención.
En la Kabbalah no se habla solamente de “propósito” como un objetivo externo o profesional.
Muchos estudiosos explican que el verdadero conflicto humano aparece cuando la persona pierde alineación entre lo que es internamente y la dirección que toma en la vida.
El rabino Yehuda Ashlag hablaba de cómo el ser humano puede pasar toda su vida persiguiendo deseos externos sin desarrollar realmente su esencia interior.
Y cuando leí eso, me golpeó fuerte.
Porque me vi reflejado.
Recuerdo etapas donde desde afuera parecía que todo estaba funcionando.
Rutina. Trabajo. Objetivos. Movimiento constante.
Pero internamente sentía una desconexión difícil de explicar.
No era tristeza exactamente.
Era una sensación rara de estar lejos de mí mismo.
Como si estuviera avanzando… pero hacia un lugar que no terminaba de sentir mío.
Y creo que mucha gente vive así.
Cumple. Produce. Responde mensajes. Se mantiene ocupada.
Pero hace años no se pregunta qué está transmitiendo con su vida.
La Filosofía estoica también habla de algo parecido.
Marco Aurelio escribió que una persona puede perderse cuando vive reaccionando a todo lo externo y deja de gobernarse internamente.
Y honestamente, creo que eso describe perfectamente esta época.
Vivimos reaccionando.
Al algoritmo.
A las opiniones.
A la necesidad de validación.
A compararnos constantemente.
Y en medio de todo eso, muchas personas terminan perdiendo dirección.
No porque sean débiles.
Sino porque nunca frenaron lo suficiente para preguntarse quiénes eran sin todo el ruido alrededor.
A mí me pasó.
Hubo momentos donde confundí movimiento con avance.
Mientras más hacía, más importante sentía que era mi vida.
Pero después llegaba la noche… y aparecía el vacío.
Ese momento donde te quedas solo con tus pensamientos y te preguntas:
“¿Esto realmente tiene sentido para mí?”
Y creo que ahí entendí una diferencia importante.
El propósito es aquello que te mueve.
La dirección es el camino que decides sostener incluso cuando dudas.
Y el mensaje es aquello que tu vida transmite aunque nunca digas una palabra.
Porque todos dejamos un mensaje.
En cómo tratamos a otros.
En cómo reaccionamos cuando algo se rompe.
En cómo sostenemos o destruimos vínculos.
En cómo atravesamos el dolor.
Y hay algo que me impactó mucho leyendo distintas corrientes.
Tanto en la Kabbalah como en corrientes existencialistas modernas aparece una idea similar: el ser humano se destruye internamente cuando vive demasiado tiempo desconectado de su verdad.
No porque el universo lo castigue.
Sino porque empieza a fragmentarse por dentro.
Y creo que eso explica muchas cosas que vemos hoy.
Personas agotadas emocionalmente sin entender por qué.
Gente exitosa sintiéndose vacía.
Relaciones superficiales.
Ansiedad constante.
Necesidad permanente de distracción.
No creo que todo eso sea casualidad.
Creo que una parte de la sociedad dejó de preguntarse hacia dónde está caminando y qué mensaje está dejando mientras vive.
Y no escribo esto desde un lugar de iluminación.
Todavía me equivoco.
Todavía dudo.
Todavía hay días donde siento que no tengo todas las respuestas.
Pero quizá crecer no sea encontrar certezas absolutas.
Quizá crecer sea dejar de escapar de uno mismo.
Y empezar a construir una vida donde propósito, dirección y mensaje finalmente apunten hacia el mismo lugar.

Comentarios
Publicar un comentario