PARPADEAMOS. Y YA PASÓ MEDIO AÑO... DONDE ESTAMOS?

 


Hace unos días alguien me dijo algo que vengo escuchando cada vez más seguido:

“¿No sentís que este año empezó ayer?”

Y lo peor es que tenía razón.

Tengo 54 años y un hijo de 10. Y a veces me pasa algo difícil de explicar: siento que en algún momento el tiempo simplemente se aceleró y me perdí de algo en el medio.

Hace nada estábamos hablando de objetivos para 2026. Hace nada terminó Semana de Turismo y publiqué un artículo diciendo que recién arrancaba el año. Sin embargo, ya estamos entrando en la mitad. Los días pasan rápido. Las semanas desaparecen. Y cada vez más personas sienten lo mismo.

No es una sensación aislada ni solamente una frase hecha. Hay expertos que llevan años intentando entender por qué percibimos que el tiempo se acelera.

Una de las teorías más conocidas tiene que ver con la novedad.

El investigador Hinze Hogendoorn, especializado en percepción del tiempo, explica que cuando somos niños casi todo es nuevo: amistades, experiencias, lugares, descubrimientos. El cerebro registra muchísima información porque está aprendiendo constantemente. Pero a medida que crecemos, gran parte de la vida se vuelve rutina. (abc.net.au)

Y ahí aparece algo interesante.

Nuestro cerebro no mide el tiempo como un reloj. Lo mide a través de experiencias. Cuando los días se parecen demasiado entre sí, dejamos menos recuerdos marcados. Entonces, al mirar hacia atrás, sentimos que todo pasó volando.

Tal vez por eso la infancia parece eterna y los últimos años parecen comprimidos en uno solo.

Y quizás acá también entra algo que vengo pensando hace tiempo.

Vivimos en una época donde casi no existen pausas. Antes había momentos vacíos: esperar un ómnibus, mirar por una ventana, caminar pensando. Hoy llenamos cualquier silencio con una pantalla.

Consumimos videos de segundos, cambiamos de estímulo constantemente y pasamos más tiempo mirando vidas ajenas que conectando con la nuestra.

Y tal vez eso también modifica cómo sentimos el tiempo.

Porque vivir distraídos no es lo mismo que vivir presentes.

Hay días enteros que desaparecen sin dejar recuerdos reales. Días que existieron, sí, pero que apenas sentimos. Como si hubiéramos estado ahí físicamente mientras la mente estaba en otro lado.

Lo más curioso es que el tiempo, en cierto sentido, es un invento humano. Una manera de ordenar la vida con horas, días y calendarios. Pero aunque la forma de medirlo sea creada por nosotros, hay algo completamente real: nuestro tiempo es limitado.

Y creo que ahí está lo importante.

No importa tanto si el tiempo realmente pasa más rápido o si solo cambia nuestra percepción. Lo importante es que un día miramos hacia atrás y descubrimos cuánto dejamos pendiente mientras sobrevivíamos la rutina.

Hay personas que llevan años diciendo “después voy a empezar”.

Después voy a viajar.
Después voy a animarme.
Después voy a llamar más a mis padres.
Después voy a hacer eso que siempre quise.

Y de repente pasaron años.

Quizás el problema no sea solamente que el tiempo corre. Quizás el problema es que dejamos de detenernos.

Porque cuando uno realmente vive algo, el tiempo cambia.

Una conversación importante queda grabada. Un viaje deja recuerdos intensos. Incluso los momentos difíciles suelen sentirse más largos porque estamos emocionalmente presentes.

En cambio, cuando todo se vuelve automático, los meses empiezan a mezclarse.

Los expertos que estudian este fenómeno dicen que incorporar experiencias nuevas puede hacer que el tiempo se perciba más lleno: cambiar hábitos, aprender algo distinto, desconectarse un rato del teléfono o simplemente prestar más atención a lo que estamos viviendo. (psychologytoday.com)

No podemos detener el tiempo.

Pero sí podemos dejar de mirar la vida como espectadores.

Porque los años van a pasar igual.

La pregunta es otra:

Cuando termine este año, ¿vamos a sentir que realmente lo vivimos? ¿O solamente vimos cómo los días desaparecían mientras estábamos demasiado distraídos para notarlo?

Comentarios

Entradas populares de este blog

COMO TENER ESTRUCTURA EN TU VIDA (AUNQUE HOY SEAS DESORDENADO)

PROPÓSITO: DONDE ESTÁS Y DONDE QUERES LLEGAR

EL HAMBRE DE AFECTO. LA RAZÓN DE PORQUE ACEPTAMOS MIGAJAS CUANDO NOS SENTIMOS SOLOS