SER PADRE Y MADRE A LA VEZ. LA DUDA CONSTANTE Y LA FUERZA QUE NO SABÍAS QUE TENÍAS
![]() |
| Ser padre y madre a la vez. Artículo Positivos Siempre |
Hay días en los que siento que hago todo bien.
Y otros en los que me voy a dormir repasando cada decisión, preguntándome si podría haberlo hecho distinto.
Ser padre nunca fue fácil.
Pero ser padre y madre a la vez… no es solo sumar responsabilidades.
Es habitar un lugar para el que nadie te prepara.
No lo elegí.
Pero sí elijo todos los días cómo responder frente a eso.
Y esa elección, diaria, silenciosa, muchas veces invisible… es lo que sostiene todo.
Hay momentos en los que tenés que ser firme, marcar límites, ordenar.
Aunque por dentro estés cansado.
Aunque no tengas ganas de discutir.
Aunque te preguntes si ese “no” era necesario.
Y otros momentos en los que todo cambia.
Donde no hay estructura ni reglas.
Solo hay que estar. Escuchar. Abrazar.
Y en esos instantes también aparece algo difícil de explicar:
porque muchas veces sos vos el que también necesitaría ese abrazo.
Tomar decisiones solo tiene un peso distinto.
No es lo mismo compartir una duda que cargarla en silencio.
No es lo mismo equivocarte cuando hay otro que acompaña… que cuando sos el único que tiene que sostener lo que venga después.
Y sin embargo, pasa algo.
Seguís.
Sí, hay renuncias.
Tiempo propio.
Espacios.
Momentos de desconexión que ya no existen de la misma manera.
Pero con el tiempo entendí algo:
no todo lo que se deja es pérdida.
Cuando hay convicción, cuando tenés claro el para qué, muchas de esas renuncias cambian de significado.
No desaparecen.
Pero dejan de pesar como antes.
Se transforman.
En ese camino me crucé con ideas que ayudan a ordenar un poco el caos interno.
Alejandro Barbieri en Educar sin culpa habla de algo simple pero profundo:
no se trata de educar perfecto, sino de educar consciente.
Y eso, llevado a la vida real, es un alivio.
Porque cuando estás solo en muchas decisiones, la exigencia de hacerlo perfecto puede ser paralizante.
En cambio, hacerlo consciente… te vuelve humano.
Te permite equivocarte sin destruirte.
Te permite corregir sin culparte todo el tiempo.
Te permite seguir.
Porque si hay algo que pesa en este camino, no es solo la responsabilidad.
Es la duda.
Esa que aparece cuando se apaga todo.
Cuando ya no hay ruido.
Cuando te quedás solo con lo que hiciste durante el día.
¿Lo habré hecho bien?
¿Podría haber sido más paciente?
¿Fui demasiado duro… o demasiado flexible?
Y no siempre hay respuesta.
Pero hay algo más.
Algo que no se ve al principio.
Cuando actuás con amor y convicción, incluso en medio de la incertidumbre, aparece una fuerza que no sabías que tenías.
No es épica.
No es constante.
No es perfecta.
Pero está.
Es la que te levanta al día siguiente.
La que te hace volver a intentar.
La que te sostiene cuando no hay nadie más sosteniendo.
Sé que no soy el único viviendo algo así.
Hay muchas historias parecidas.
Distintas en los detalles, pero iguales en el fondo.
Personas que hacen lo mejor que pueden… con lo que tienen.
Y en eso, aunque no siempre se diga, hay una forma de compañía.
No tengo todas las respuestas.
Ni creo que existan.
Pero sigo.
Con dudas.
Con errores.
Con aprendizajes.
Y con algo que antes no sabía que tenía:
la capacidad de sostener más de lo que imaginaba.
No se trata de hacerlo perfecto.
Se trata de hacerlo con verdad.
Porque cuando hay amor, incluso en medio de las dificultades,
siempre aparece una fuerza interna que no sabías que tenías.

Comentarios
Publicar un comentario