CUANDO EL ALMA RECUERDA QUIEN ES



Hay algo que me pasa muy seguido..

Hay momentos en los que me conecto profundamente con mi espiritualidad. Puede ser durante una reflexión, una lectura de Salmos, una oración o una experiencia de meditación. En esos momentos siento que algo dentro mío se acomoda. Como si mi alma recordara quién es.

Sin embargo, después llega la vida cotidiana.

Las responsabilidades, el trabajo, las preocupaciones, los compromisos y los imprevistos. Sin darme cuenta, esa conexión que parecía tan fuerte empieza a quedar en segundo plano. No desaparece, pero deja de ocupar el centro de mi atención.

Y creo que no soy el único al que le sucede.

Desde la perspectiva de la Cábala, los grandes maestros enseñan que el propósito no es escapar del mundo para alcanzar la espiritualidad. Por el contrario, el desafío consiste en traer esa conciencia a nuestra vida diaria. La conexión verdadera no ocurre solamente en los momentos elevados, sino también cuando enfrentamos las situaciones comunes con propósito, responsabilidad y presencia.

El cabalista Yehuda Ashlag enseñaba que el crecimiento espiritual se expresa en nuestra capacidad de transformar el deseo reactivo en acciones conscientes. No se trata solamente de sentir conexión, sino de manifestarla.

Algo similar encontramos en otras corrientes. La tradición budista enseña que la práctica no termina cuando termina la meditación; comienza cuando regresamos a nuestras actividades cotidianas. Diversos estudios sobre mindfulness y meditación, desarrollados por investigadores como Jon Kabat-Zinn, han mostrado que la práctica sostenida puede favorecer una mayor atención, regulación emocional y conciencia de nuestros propios pensamientos y comportamientos.

Y quizás ahí haya una enseñanza profunda.

No siempre podemos elegir lo que nos ocurre, pero sí podemos asumir la responsabilidad sobre nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones. Sobre cómo nos tratamos a nosotros mismos y sobre cómo tratamos a quienes nos rodean.

No escribo esto con la intención de ser una especie de gurú o guía de nadie. Creo que cada persona debe recorrer y construir su propio camino. Cada historia es única y cada búsqueda también.

Lo que comparto es una reflexión personal que intento recordar cuando la rutina me absorbe y pierdo de vista aquello que considero esencial.

Porque tal vez la espiritualidad no consista en vivir desconectados del mundo, sino en aprender a vivir dentro de él sin perder nuestra esencia.

Sin perder esa chispa interior.

Sin perder aquello que nos conecta con algo más grande que nosotros mismos.

Habrá días en los que nos sintamos profundamente conectados y otros en los que parezca que nos hemos alejado. Pero quizás el objetivo no sea permanecer siempre en la cima, sino recordar una y otra vez el camino de regreso.

En lo personal, me siento agradecido por la vida, por los aprendizajes, por las alegrías y también por los desafíos y por las pruebas que a veces aparecen en mi camino.

Porque cada día ofrece una nueva oportunidad para elegir quiénes queremos ser.

Y tal vez ahí, en esa elección cotidiana, sea donde la espiritualidad encuentra su expresión más auténtica.

¨La luz no se revela solamente en los momentos de inspiración. También se manifiesta en cada pensamiento que elegimos cultivar, en cada palabra que pronunciamos y en cada acción que llevamos al mundo."


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