CUANDO FUE LA ULTIMA VEZ QUE PENSASTE?
La pregunta parece extraña.
Todos pensamos.
O al menos eso creemos.
Leemos noticias.
Miramos videos.
Escuchamos opiniones.
Seguimos personas en redes sociales.
Y en medio de todo eso vamos construyendo nuestras propias ideas.
¿O no?
Hace unos días escribí una reflexión titulada “¿Pensamos… o simplemente seguimos?”
Y mientras la escribía me encontré haciéndome otra pregunta.
Una más personal.
¿Por qué escribo?
La respuesta fácil sería decir que porque me gusta.
Pero la verdad es que nunca me sentí demasiado cómodo definiéndome como escritor.
Escribo, sí.
Pero siento que eso es solamente una parte de la historia.
Porque antes de escribir, observo.
Escucho.
Me hago preguntas.
Pienso.
Y muchas veces los artículos que comparto nacen exactamente así.
No nacen de una respuesta.
Nacen de una duda.
De algo que veo.
De una contradicción.
De una conversación.
O de una pregunta que aparece y se niega a irse.
Tal vez por eso disfruto más las preguntas que las respuestas.
Porque las respuestas suelen cerrar temas.
Las preguntas los abren.
¿Alguna vez te descubriste defendiendo una idea sin recordar de dónde salió?
¿Te pasó repetir una frase porque sonaba bien?
¿Cuántas opiniones que consideramos propias fueron realmente pensadas por nosotros?
No lo pregunto desde la crítica.
Me lo pregunto a mí mismo también.
Porque creo que todos, en mayor o menor medida, repetimos cosas sin detenernos demasiado a analizarlas.
Y quizás por eso sigo escribiendo.
No para convencer.
No para enseñar.
No para decirle a nadie cómo vivir.
Hay demasiadas personas intentando hacer eso.
Lo que intento es algo mucho más simple.
Generar una pausa.
Abrir una pregunta.
Invitar a mirar algo desde otro lugar.
La frase de Carl Jung que dice “Hasta que hagas consciente lo inconsciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino” me hizo pensar mucho en esto.
¿Cuántas cosas hacemos por costumbre?
¿Cuántas decisiones tomamos en piloto automático?
¿Cuántas veces repetimos patrones sin darnos cuenta?
Y más importante aún…
¿Cuántas veces nos detenemos a pensar sobre ello?
Si después de leer alguno de mis artículos te encontraste reflexionando sobre algo que nunca te habías preguntado, entonces el objetivo está cumplido.
Porque Positivos Siempre nunca se trató de tener razón.
Nunca se trató de dar respuestas.
Y tampoco de que pienses como yo.
Se trató, desde el primer día, de algo mucho más sencillo.
De recordar que todavía vale la pena hacerse preguntas.
Y que en un mundo donde todos parecen tener respuestas para todo, tal vez el verdadero valor siga estando en quien se anima a seguir pensando.
¿Y vos?
¿Cuándo fue la última vez que una pregunta te ayudó más que una respuesta?

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