CUANTO VALE TU PALABRA?
¿Somos coherentes con lo que decimos? Hay una frase que escuché muchas veces a lo largo de mi vida: "Somos presos de nuestras palabras." Durante mucho tiempo pensé que simplemente significaba que había que tener cuidado con lo que uno decía. Con los años entendí que iba mucho más allá. Las palabras tienen un peso. Generan expectativas, despiertan ilusiones y, muchas veces, crean compromisos. El problema aparece cuando hablamos sin pensar en lo que esas palabras pueden provocar en la otra persona. ¿Cuántas veces dijimos "después te llamo", "nos tenemos que juntar", "contá conmigo", "cuando quieras estoy", "la semana que viene lo hacemos" Estoy seguro de que todos, en algún momento, dijimos alguna de esas frases. Yo también. Y también me pasó estar del otro lado. Esperar un llamado que nunca llegó. Un encuentro que quedó solamente en una intención. O descubrir que ese "siempre estoy" terminaba siendo apenas una res...