EXISTEN LOS MUNDOS PARALELOS?
¿Y si existiera otra versión de vos?
El otro día, asado mediante, en una reunión totalmente distendida con amigos, terminamos hablando de los mundos paralelos. Era una de esas conversaciones que empiezan entre risas, entre teorías imposibles y películas de ciencia ficción. Pero, como me suele pasar, cuando llegué a casa la charla seguía dando vueltas en mi cabeza.
La curiosidad pudo más. Me puse a buscar información y descubrí que la idea de los mundos paralelos no pertenece solamente a la ciencia ficción. Leí sobre físicos teóricos como David Deutsch, uno de los impulsores de la interpretación de los "muchos mundos" de la mecánica cuántica, y Max Tegmark, que también desarrolló distintas hipótesis sobre el multiverso. Hasta donde pude leer, hoy no existe ninguna evidencia que confirme esas teorías. Pero, mientras investigaba, me di cuenta de que la respuesta que buscaba no estaba en la física... sino en nosotros mismos.
Porque, cuanto más leía sobre esos estudios, más me daba cuenta que la pregunta importante era otra.
¿Y si realmente existiera otra versión de mí viviendo una vida completamente distinta?
Quizás eligió otra profesión.
Quizás vive en otro país.
Quizás tomó decisiones que yo no tomé.
O quizás simplemente aprendió a valorar antes lo que yo todavía sigo buscando.
Y entonces apareció una pregunta que me dejó pensando.
¿Somos realmente felices con la vida que llevamos o vivimos imaginando que podríamos ser más felices en otra?
Porque, si somos sinceros, pareciera que siempre estamos corriendo detrás de algo.
Terminamos una carrera y enseguida pensamos en el siguiente desafío.
Conseguimos el trabajo que queríamos y empezamos a buscar otro.
Cumplimos un objetivo y, casi sin disfrutarlo, ya estamos mirando el próximo.
¿En qué momento decidimos que nunca alcanza?
¿Somos nosotros los que perseguimos las metas o son las metas las que terminan persiguiéndonos a nosotros?
No hablo de dejar de crecer. Tener proyectos nos mantiene vivos. Hablo de algo mucho más profundo.
¿Cuántas veces dejamos de disfrutar el presente porque estamos demasiado ocupados imaginando el futuro?
¿Cuántas decisiones cambiaríamos si supiéramos que nadie nos va a juzgar?
¿Y si mañana despertaras en esa vida que hoy considerás perfecta?
¿Estás seguro de que no empezarías, tarde o temprano, a desear otra diferente?
Tal vez el verdadero mundo paralelo no sea un universo desconocido.
Tal vez sea esa vida imaginaria que construimos en nuestra cabeza, convencidos de que todo habría sido mejor si hubiéramos elegido distinto.
Mientras tanto, la única vida de la que tenemos certeza sigue pasando.
Con momentos que nos llenan de alegría.
Con otros que nos ponen a prueba.
Con personas que llegan.
Con personas que se van.
Con decisiones acertadas y otras que, vistas con el diario del lunes, habríamos tomado de otra manera.
Quizás el verdadero desafío no sea descubrir si existen otros mundos.
Quizás el verdadero desafío sea dejar de vivir comparando nuestra realidad con una vida que solo existe en nuestra imaginación.
Porque, al final, no sabemos si existen infinitos universos.
Lo que sí sabemos es que este momento no vuelve.
Y tal vez la mayor pérdida no sea haber elegido un camino distinto, sino pasar tanto tiempo imaginando otra vida que nos olvidemos de vivir plenamente la única de la que tenemos certeza.

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