¿CUAL ES EL UNICO LIDERAZGO QUE REALMENTE TRASCIENDE?

En recuerdo de Andrés Abt
El poder no crea líderes. Solo los deja en evidencia.

Hay una frase que escuché hace muchos años y que, con el tiempo, comprobé que encierra una gran verdad: "Si querés conocer a Pedrito, dale un carguito."
A lo largo de mi vida me tocó estar de los dos lados. En algunas etapas liderando equipos y en otras formando parte de ellos. Eso me dio la oportunidad de conocer personas muy distintas.
Recuerdo que un jefe que tuve al que admiro solía decirme: "Cualquier nabo llega a jefe. Pero no trasciende cualquiera." En aquel momento me hizo sonreír. Hoy entiendo que esa frase resume como pocas la diferencia entre tener un cargo y ejercer un verdadero liderazgo.
Porque hay personas que, apenas reciben un poco de autoridad, cambian. Empiezan a creer que el cargo las hace más importantes que los demás. Confunden respeto con obediencia, firmeza con soberbia y liderazgo con poder.
Y lo más triste es que, muchas veces, terminan dejando heridas en quienes trabajan a su lado.
Con los años entendí que el poder no cambia a las personas. Las revela.
El especialista en liderazgo John C. Maxwell dice que "el liderazgo es influencia, nada más y nada menos." No depende del lugar que uno ocupa en un organigrama, sino de la capacidad de inspirar a otros con el ejemplo.
Por suerte, también tuve el privilegio de conocer líderes de verdad.
Personas que nunca necesitaron levantar la voz para hacerse escuchar. Que corregían sin humillar, escuchaban antes de hablar y celebraban los logros del equipo como si fueran propios. Personas que entendían que liderar no es estar por encima de los demás, sino ayudarlos a crecer.
Y cuando pienso en esa forma de liderar, inevitablemente pienso en Andrés Abt.
Este artículo es, sobre todo, un homenaje a él.
Andrés fue uno de los primeros uruguayos en partir durante la pandemia. Su ausencia fue un golpe enorme para todos. Pero alcanzó con ver las muestras de afecto que recibió para entender algo que pocas personas logran: trascendió a los partidos políticos. Fue reconocido y respetado por quienes pensaban como él y también por quienes pensaban diferente.
Eso no ocurre por casualidad.
Ocurre cuando una persona hace de los valores una forma de vivir.
Yo tuve la suerte de conocerlo, ser su amigo y de aprender de él. Más allá de los cargos que ocupó, siempre vi a alguien cercano, respetuoso, empático y profundamente comprometido con mejorar la vida de los demás.
Ese era su liderazgo.
No necesitaba demostrar autoridad porque inspiraba confianza. No buscaba reconocimiento porque encontraba satisfacción en servir.
Y ahí entendí que mi jefe tenía razón.
Cualquier persona puede llegar a ocupar un cargo.
Pero muy pocos dejan una huella que siga viva cuando ya no están.
Andrés fue uno de esos pocos.
Nos dejó demasiado pronto, pero también nos dejó algo mucho más importante: el ejemplo.
Y los ejemplos, cuando nacen de la humildad, los valores y el compromiso con los demás, nunca mueren.
Porque la muerte puede llevarse a una persona, pero nunca el legado de quien dedicó su vida a hacer mejores a los demás. Ese es el único liderazgo que realmente trasciende.
Siento lo mismo que vos Elliot! El liderazgo de Andrés fue tan grande que jamás lo vamos a olvidar. Busco y no encuentro otra persona como el.. el dolor de perderlo todavía aprieta mi corazón!!!
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